Cómo funciona el mundo (0/10): Introducción

En tiempos de crisis la sociedad tiende a volverse más crítica. La gente adquiere de pronto un interés por la política y la economía que había desaparecido cuando todo iba bien. Ante las demandas y quejas de la población, las clases dominantes deben afinar sus estrategias y modos de control, ya que no pueden permitirse perder el poder ante una sociedad furiosa.

Quizás por el hecho de estar sumidos en una grave crisis, en los últimos años la gente se ha interesado por conocer cómo funciona el mundo y, particularmente, en descubrir de qué manera somos controlados por los que están ahí arriba. En la búsqueda de respuestas, algunas de las palabras que más se repiten son: desinformación, miedo, bipartidismo, ley electoral, control de medios de comunicación, marketing, obsolescencia programada, etc. Todos estos términos hacen referencia a las armas que tienen las clases dominantes para mantener controladas a las clases dominadas.

Por clase dominante no podemos entender únicamente a los gobernantes que han sido elegidos (o no) por el pueblo. Junto a la esfera de poder de la política siempre hay otras que comparten el escalón más alto del sistema. Históricamente, siglos atrás, de la mano de la política se encontraba la religión, que ha mantenido un gran poder desde el principio de los tiempos en todas las sociedades del mundo, independientemente del tipo de creencias que fueran. La religión siempre ha estado cerca del poder.

Pero en este siglo XXI, en el que vivimos, aunque la religión sigue teniendo bastante poder, ya no es comparable con el poder que ha alcanzado la economía, a través de las grandes empresas multinacionales que tienen presencia en todo el planeta. En muchos países estas grandes multinacionales de sectores como el energético, el agrícola o el farmacéutico tienen más poder que la propia Iglesia. Además, con la proliferación del consumo de masas, hoy en día tiene más poder sobre las personas un catálogo publicitario que un pasaje de la Biblia.

Las características de la sociedad del siglo XXI hacen que en esta serie de artículos titulada Cómo funciona el mundo vayamos a hablar únicamente de las armas y estrategias que se utilizan desde la política (leyes,  medios de comunicación, miedo…) y desde la economía(obsolescencia, publicidad, monopolios…). Intentaremos hacer un repaso rápido pero riguroso por todas las técnicas de control que usan las clases dominantes para mantener el statu quo y el sistema actual.

La mejor manera de evitar ser controlado es estar bien informado. Y eso no se consigue sentado en el sofá: tenemos el deber de informarnos bien y de ser ciudadanos activos. No podremos quejarnos de la política ni de la economía si nos dejamos llevar por ellas. A los de arriba les convienen las personas pasivas, que frecuenten el sillón y no la calle, que prefieran dormir que pensar. Y para eso estamos aquí, para difundir el pensamiento crítico. Para despertar.

artículo publicado originalmente en la web Papel de Periódico

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